Hace un par de años escribí una carátula para revista Dinero titulada “El Poder de las juntas” en la que destacaba que una de las grandes lecciones que dejan los escándalos empresariales internacionales, como el colapso de Enron, Tyco, WorldCom y Stanford, y locales, como el descalabro de Interbolsa y de algunas firmas de libranzas, los sobrecostos en Reficar y los sobornos de Odebrecht y que fueron ampliamente destacados por la prensa, es la necesidad de contar con juntas directivas fuertes y profesionales que garanticen la perdurabilidad de los negocios y no un simple espacio de buenos amigos que aplaude todo lo que dice o hace la administración.
Pero ¿por qué una junta directiva bien conformada es determinante para una empresa? Se trata del máximo órgano de gobierno que dirige la organización, asegura el control y la supervisión de la dirección general y también debe establecer para dónde va la empresa, cómo hacerla sostenible en el largo plazo, así como escoger y remover al CEO. Por ello, es un error dejar en manos de la administración la dirección y que los accionistas y miembros de junta sean sujetos pasivos o invitados de piedra en las decisiones.
Según la publicación, un estudio de la Superintendencia de Sociedades revelado a la prensa, revela que de una muestra total de 5.572 compañías en Colombia, de las cuales más de la mitad son familiares, 65,3% de los encuestados aseguraron que cuentan con una junta directiva o un órgano equivalente, los especialistas señalan que pocas compañías en el país se pueden jactar de tener juntas con estándares de gobierno corporativo; es decir, aquellas en donde haya presencia de miembros independientes que pueden controvertir a la administración, en las que se planea de manera concienzuda el futuro de la compañía y no simplemente que revise el informe financiero, bien remuneradas, con mecanismos de evaluación interna y externa, comités de apoyo y discusiones profundas.
Y para ir más lejos, ya con una muestra de 3.909 firmas, se observa cómo solo 8% de las empresas consultadas dice contar con mecanismos de evaluación por terceros independientes, 50,4% se autoevalúa y 41,6% de las empresas no pasa al tablero a sus miembros de junta.
Y para un adecuado posicionamiento corporativo y yendo más allá que mostrando una cara positiva a la prensa, nada mejor que empezar por casa. Anteriormente el rol de la junta directiva era bastante ‘light’, pero hoy la responsabilidad por contar con espacios más profesionales es mayor y existe una mayor conciencia de mejorar los estándares: no sólo vincular los miembros independientes sugeridos por el Código País de la Superintendencia Financiera (25%), sino ir más allá y apuntarle a estándares de la OCDE; hacer procesos de evaluación de miembros de junta e incluso, apuntar a que la Presidencia del organismo esté en manos de un miembro ajeno a la organización.
En dicha publicación, Carlos Raúl Yepes, expresidente de Bancolombia, quien se hiciera popular en la prensa tras su emotiva renuncia a la presidencia del mayor banco del país, por solicitud de su hija, destacó: “las juntas siguen volcándose mucho al reporte de información y no se enfocan en la estrategia. La verdadera profesionalización de los directorios es una tarea pendiente”.
Así que, es importante aprender y entender que el éxito corporativo también depende de la gestión de una buena junta directiva, que hace mucho tiempo dejó de ser un club de buenos amigos.
constanza
21 Jul 2019si efectivamente las juntas directivas, es el arma más poderosa en la toma de decisiones de todas alas empresas y conglomerados economicos en el mundo
Sí a lo mejor éste órgano de administración, fuera de mayor contacto ( e investigación) CON TODA la información financiera , juridica y de control interno, considero que sus decisiones serían mas acertivas y de mayor control, que es lo que espera, la empresa EN GENERAL!!!!
Alina Camacho Hauad
9 Abr 2020Es un organismo importantísimo y falsamente creemos que son de papel. En una coyuntura como la actual es esencial su papel.